EXODO 4:1-5
Intr. Cuando eran un joven sentía una simpatía muy grande hacia un pastor. Realmente este era un hermano digno de imitar en muchos aspectos de su vida. Cuando venía a las Conferencias buscaba en las estadísticas y otros aspectos para compararme y tratar de imitar a este que yo consideraba un hombre de Dios. Pero Dios me dijo un día que estaba equivocado en lo que había y que El me había llamado para servirle tal y como yo era. Entonces aprendí la lección y desde ese día he tenido Iglesias brillantes y siempre considerando que es posible un escalón más, comparándonos con el Señor Jesucristo.
Les presento el mensaje ¿Qué tienes en tu mano?